POR JORGE ENRIQUE ROBLEDO
Nadie recuerda el nombramiento de un ministro de Agricultura que haya caído más mal que el de Rubén Darío Lizarralde. No se sabe quién tomó una decisión peor, si Santos al nombrarlo o él al aceptar una auténtica provocación. Y el rechazo crece con el hallazgo de más de un esqueleto en los armarios del exgerente de Indupalma.



.jpg)


